Este sentimiento raro, que me perturba de noche, que remueve la arena milagrosa que el buen señor amontona en mis parpados, inquieta mi pensamiento y nubla mi razón, cierra con candados pesados y oxidados mi corazón, amargo de no saber, cansado de fingir y de padecer, exausto de añorarte, frustrado de solo en sueños amarte.
Este sentimiento que embriaga, me quita la razón, venda mis ojos para que tropiece, oculta mis sonrisas y rompe mi risas; frágiles y con miedo a aparecer, sintéticas, reservadas solo para ocasiones muy importantes, asomadas en rendijitas polillentas, amargadas por el tiempo indefinido de un rato que las han obligado esperar, encantadas, inmóviles congeladas.
Este sentimiento pesado que cansa mis pies y consume mi aliento, que marchita mis ganas y finge mi atrevimiento, rompe mis huesos y ruñe mi pensamientos, solo esperando a que caiga muerto. Cuerpo inerte, solo, desafortunado ser que le ha tocado el privilegio de extrañarte, de quererte y condenado a jamás tenerte.
Para él que no olvido y me olvida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario