ese calorcito rojizo, pertubador y a delante, que hace temblar las manos y enreda la lengua
de ese colorsito impuro, inescondible, sofocante temperatura que ajita la sangre
creía que no...
pero como dulce droga, sentí placer cuando recorrió mi cuerpo
creía que no...
acaloro mi rostro y dibujo una sonrisa forzada
me resisto, no lo controlo me escondo, cobijo de rojo y vuelvo a sentir ese calorcito
rico, incontenible, insoportable, que obliga al placer y despierta imaginacion moviendo te en mis pensamientos revolviendo tus palabras con mi sangre
me resisto
ten misericordia. algún día me marcaras de ese rojizo calor...creía que no
me resisto...
al dolor me escondo, pero al calor me expongo y de ese rojo me dibujo
del ardor en mi piel me rió de las boronas de mi corazón zasono
jueves, 27 de agosto de 2009
domingo, 23 de agosto de 2009
sin nubes!!
con nubes escondidas, temerosas de mi sonrisa, sus gotas ya no me tocan las mejillas
voi pasando, dejando escamidas de dolor ´pequeñas ojoelitas sabor amargo y que enferman, he
despegado mis zapatos del pasto y toco el aire con mis risos
aun guardo silencio, solo que ahora no me da miedo verte mas,
corrígeme si me equivoco, ya todo paso
sientes ligeros lo hombros como yo?
creo que te vez cansado
las nubes se escondieron y el sol tuesta mi piel
sacando lágrimas!
descascarondo dolor
perdiendo peso... me despego
y mis risos vuelven al cielo
te veo a los ojos y no me da miedo...=)
voi pasando, dejando escamidas de dolor ´pequeñas ojoelitas sabor amargo y que enferman, he
despegado mis zapatos del pasto y toco el aire con mis risos
aun guardo silencio, solo que ahora no me da miedo verte mas,
corrígeme si me equivoco, ya todo paso
sientes ligeros lo hombros como yo?
creo que te vez cansado
las nubes se escondieron y el sol tuesta mi piel
sacando lágrimas!
descascarondo dolor
perdiendo peso... me despego
y mis risos vuelven al cielo
te veo a los ojos y no me da miedo...=)
martes, 18 de agosto de 2009
....para que duela mas...
con el corazón acalambrado
la mirada cansada
uso las esquinas de mis ojos para encontrarte
el corazón se me... que corazón? aun lo tienes tu
me inundo con pensamientos que simplemente no comprendo y menos tu
veo en tu cara preguntas y desconcierto, no te puedo decir, no te puedo explicar
la verdad es que quisiera que desaparecieras al menos de mi mundo de mi dolor
con la sonrisa dibujada y aguantando me tempestad de lágrimas
aun observo tus ojos se que estarás en alguna parte de ese paraje verde pero te desconocí, me eres imposible de recordar...
te extraño tanto, duele tanto...
viste me de sonrisas, permite me volar, solo ocupo que te marches, que no vuelvas
huí de ti...para que no me hicieras llorar
no funciona...
la mirada cansada
uso las esquinas de mis ojos para encontrarte
el corazón se me... que corazón? aun lo tienes tu
me inundo con pensamientos que simplemente no comprendo y menos tu
veo en tu cara preguntas y desconcierto, no te puedo decir, no te puedo explicar
la verdad es que quisiera que desaparecieras al menos de mi mundo de mi dolor
con la sonrisa dibujada y aguantando me tempestad de lágrimas
aun observo tus ojos se que estarás en alguna parte de ese paraje verde pero te desconocí, me eres imposible de recordar...
te extraño tanto, duele tanto...
viste me de sonrisas, permite me volar, solo ocupo que te marches, que no vuelvas
huí de ti...para que no me hicieras llorar
no funciona...
lunes, 10 de agosto de 2009
Un mes más...
Llora en silencio, sus ojos denotan cansancio y noches perdidas, sus dos manos tiemblan movidas por el viento, sus labios hermosos de la pena se desgajan, se secan, insensible sonrisa los adornan. Ella sabe lo que ocurre dentro de sí, muere lentamente con cada exhalación de dolor, se erosiona con el paso de los minutos, su alma se desperdicia en sentimientos terrenales que la anclan al lodo, aun no sabe cómo salir.
Desea gritar, con las manos temblorosas busca aumentar el sentimiento sonoro, no lo consigue, hunde entre sus negros cabellos revueltos sus manos como si quisiera alcanzar sus pensamientos y ordenarlos. Camina un poco más a tientas, sus ojos no son generosos en la obscuridad, oye latir su corazón pero no dentro de ella, lo escucha distante y perdido sabe que está herido.
Entre los escombros de lo que un día fue su glorioso e impotente orgullo busca migajas de felicidad las devora no las saborea, ya no sabe cómo, pierde la noción del tiempo los años recorren su piel, sus parpados y aquellos prodigiosos ojos envejecen. Llora en silencio y finge su sonrisa un día más, un mes más, un año más.
Desea gritar, con las manos temblorosas busca aumentar el sentimiento sonoro, no lo consigue, hunde entre sus negros cabellos revueltos sus manos como si quisiera alcanzar sus pensamientos y ordenarlos. Camina un poco más a tientas, sus ojos no son generosos en la obscuridad, oye latir su corazón pero no dentro de ella, lo escucha distante y perdido sabe que está herido.
Entre los escombros de lo que un día fue su glorioso e impotente orgullo busca migajas de felicidad las devora no las saborea, ya no sabe cómo, pierde la noción del tiempo los años recorren su piel, sus parpados y aquellos prodigiosos ojos envejecen. Llora en silencio y finge su sonrisa un día más, un mes más, un año más.
lunes, 27 de julio de 2009
Mi amigo quédate atras
Ahora disfruto las últimas dos horas de un año maravilloso, busco en mi memoria momentos, no me es difícil recordarte a cada circunvalación y a cada línea oblicua de mi pensamiento gris, no me es difícil recordarte viéndome, sonriéndome, en un año te conocí mas de lo que quise, en un año supe que podrías ser para mí, pero como milagro divino, como suerte desgarradora a pocos días de finalizar un año más contigo, mueren mis esperanzas, calladitas, quietecitas, muertas de miedo temblando como frágiles mariposas, no de las coloridas hermosas; sus alas son cafés, son gris son opacas, no vuelan mas, un niño egoísta recorto sus alas.
Claro que se acuerdan de ti, si te presumí como trofeo, como diploma al mejor, te puse en una repisa en lo alto para que vieras a todos desde abajo, te enmarque en oro y te pulí con aceite caro.
Con el sabor a chocolate en todas mis muelas y la deliciosa culpa del betún, recuerdo tu mirada fija al estar preocupado, tu seño fruncido cuando te sentías equivocado, jamás olvidare, aunque quiera, aun que sienta necesidad de hacerlo, te quedaras conmigo, serás recuerdo en la noche fresca, suspiro cuando este sola, me obligare a sentirme feliz, a seguir mi vida sin ti.
Un nudo en mi garganta, no te preocupes aun me deja respirar, creo que vomito mi corazón bueno al menos lo que quedo. se que serás feliz sin mí, y que tal vez cuando los blancos soldados de nieve congelen a los caballeros del sol murmuraras en soledad de pensamiento mi nombre y ella, que esta a tu lado preguntara, pero jamás le comentaras esa rica parte de tu pasado, esta sensación que arde en la piel, que quema en el alma y sofoca el corazón.
Me daré por bien servida, por regordeta mi avaricia, cuando en tu lecho descanses y de mi te acuerdes, que sueñes con mi risa y pienses respirar mi cabello, despertaras abrumado y confundido, con el dorso húmedo, con las manos temblorosas y ella preguntara, fingirás que fue un mal sueño, pero al volver tu nuca a la emplumada almohada querrás llenarte de mia aroma.
Un año como nunca, he vivido ese giro loco que a uno le da nauseas, ese vértigo delicioso que hace cosquillas en la pansa y que pasa como pasan los años, como nos hacemos viejos, como morimos lentamente y no nos damos tiempo, tiempo de rejuvenecer con un recuerdo que causa alegría como fue en su momento.
Añoro meses atrás cuando no sabía esto, cuando caminábamos y no salía el sol, cuando bajo una lluvia tibiecita nos platicábamos de la vida, y nos reíamos de cuentos, cuantas madrugadas cobijamos con nuestros brazos comentando hazañas y malos ratos.
No olvidare este año cuando en su momento me hacías daño, cuando me alzabas hasta el cielo y mis mejillas se enfriaban con las nubes, no olvidare este año cuando te llevaste más de un ventrículo contigo, no olvidare este año cuando te olvidaste de mí, no olvidare tus palabras, no olvidare estas lagrimas.
Dame un regalo, un regalo te lo ruego, quédate atrás, se mi fue y no será, seamos amigos solamente, sonrieme y aveces te permitire ser indiferente, dame la mano cuando tropiece, pero te ruego no me cargues cuando caiga, no seques mis lagrimas, celebra a mi salud pero no conmigo, te ruego este regalo, te lo ruego mi amigo, que date atrás se mi fue y lo que no serás jamás. Mi amigo quédate atrás.
martes, 21 de julio de 2009
Amedia noche construlle mis castillos...
A media noche, con la luz quedito, un aire tibio de verano, cerquita uno del otro con mi oído pegado a tu mano, me gusta escuchar, charlar con esa femenina figura que de tus brazos no escapa, sutilmente acostada en tu cuerpo, acomodada para ser mecida y acariciada, para ser tocada y rasguñada, me cuenta historias de amor de amantes apasionados, con los corazones rotos dejan mis pensamientos congelados, en un letargo de historia susurra a mis oídos poesía absoluta, consiente mis tímpanos con melodías preciosas, de lagrimitas del alma desborda mis oídos, llena mi corazón de aire caliente, de suspiros no dolientes, de bochornos apetitosos mi piel acalora.
De 1600 cuéntame, de manos agiles presume, con ruidos y uñas describe mi muerte, cuenta mis días y mis pasos, canta mi alegría.
De luchas épicas me canta de soldados antiguos y sus años perdidos, canta himnos al amor, de estaciones, de árboles secos llena mis ojos, de arena mis parpados, con flores mi cabeza y refresca mi boca abierta. Invocador de sentimientos llévame lejos, a mundos contentos, comparte con migo tus paisajes.
De arpegios hazme castillos, hazme soldados de notas, cuídame del engaño, protege mi alma de lo vano.
De 1600 cuéntame, de manos agiles presume, con ruidos y uñas describe mi muerte, cuenta mis días y mis pasos, canta mi alegría.
De luchas épicas me canta de soldados antiguos y sus años perdidos, canta himnos al amor, de estaciones, de árboles secos llena mis ojos, de arena mis parpados, con flores mi cabeza y refresca mi boca abierta. Invocador de sentimientos llévame lejos, a mundos contentos, comparte con migo tus paisajes.
De arpegios hazme castillos, hazme soldados de notas, cuídame del engaño, protege mi alma de lo vano.
Ahora cuéntame novelas, báila danzón, del ritmo lento enamora mis nervios, has de mis oídos figurines domésticos, esculpe mis fantasías a tu son.
Imaginemos ser viejos y del tiempo burlarnos, oliendo nuestros huesos secos recuerda con migo momentos cálidos, noches de aire a perlado, donde mi oído a tu mano, y tus dedos a su ombligo.
Imaginemos ser viejos y del tiempo burlarnos, oliendo nuestros huesos secos recuerda con migo momentos cálidos, noches de aire a perlado, donde mi oído a tu mano, y tus dedos a su ombligo.
...a Josias Castillo un músico que imagina, canta, cuenta.
y me deja poner mi oído en su mano...
miércoles, 1 de julio de 2009
Cenizas y Canela
Ya era tarde el sol se escondía y un suave suspiro tibio de primavera se podía respirar, me pare frente a la gran casona, en la esquina de el vecindario, sus puertas talladas en fina madera me daban la sensación de estar unos siglos atrás. Las ventanas, el patio y las tejas del techo daban vivo testimonio de que solo el polvo y los años la visitaban, con una profunda melancolía que me hacía sentir la madera podrida y los árboles secos, como quienes sobreviven a la guerra y ahora están huérfanos. Entre en aquel lúgubre jardín en el que ni el más hostil cardo crecía, recorrí el patio como quien recorre un cementerio atemorizada de ser sorprendida por quien fuese su habitante.
Entre por la puerta de atrás que se arrastraba pesadamente y con un gemir que parecía que su impotencia al verme pasar la castigara, entre a un pasillo obscuro y frió, olía a cedro y a años perdidos, como mis ojos fueron generosos recorrí la sala adornada por pólvorosas alfombras y cortinas, al fondo una chimenea bastante húmeda y el retrato familiar, subí las escaleras con tanto ruido que pudo despertar a cualquier muerto, cada uno de los escalones gritaba en mi contra o a favor advirtiéndome lo peor. Se respiraba un olor a canela húmeda y a cenizas de muerto las escaleras llegaban a la recámara principal abrí la puerta sin necesidad de gastar aliento ya que la vieja y oxidada perilla se desvaneció en mis manos, golpeada por un olor espesos en el que la canela había desaparecido por completo y solo quedaba el muerto postrado en una coma dormido la soledad ya le había quitado algunos dedos y la oreja izquierda sus únicas compañías como diablillos se deslizaron a los agujeros de la pared, su desventura era mi hallazgo su soledad era mi testimonio y de pronto como si la misma muerte me hablara deje escapar mi último aliento con la seguridad de que correría el mismo destino y que la soledad no se apartaría de mi.
Entre por la puerta de atrás que se arrastraba pesadamente y con un gemir que parecía que su impotencia al verme pasar la castigara, entre a un pasillo obscuro y frió, olía a cedro y a años perdidos, como mis ojos fueron generosos recorrí la sala adornada por pólvorosas alfombras y cortinas, al fondo una chimenea bastante húmeda y el retrato familiar, subí las escaleras con tanto ruido que pudo despertar a cualquier muerto, cada uno de los escalones gritaba en mi contra o a favor advirtiéndome lo peor. Se respiraba un olor a canela húmeda y a cenizas de muerto las escaleras llegaban a la recámara principal abrí la puerta sin necesidad de gastar aliento ya que la vieja y oxidada perilla se desvaneció en mis manos, golpeada por un olor espesos en el que la canela había desaparecido por completo y solo quedaba el muerto postrado en una coma dormido la soledad ya le había quitado algunos dedos y la oreja izquierda sus únicas compañías como diablillos se deslizaron a los agujeros de la pared, su desventura era mi hallazgo su soledad era mi testimonio y de pronto como si la misma muerte me hablara deje escapar mi último aliento con la seguridad de que correría el mismo destino y que la soledad no se apartaría de mi.
martes, 30 de junio de 2009
Que miedo...
Que miedo se siente cuando la luz desaparece,
cuando tus ojos parecen estar cerrados.
Que miedo se siente cuando el agua alcanza tu cuello,
cuando tu nariz no percibe aire.
Que miedo se siente el frió del metal en la piel,
cuando liquido purpura cubre tus manos.
Que miedo se siente el aire en la cara sin esperanza de tierra firme,
cuando las mariposas en el abdomen se vuelven cuervos.
Que miedo se siente cuando el amado no ama, cuando no te extraña.
cuando tus ojos parecen estar cerrados.
Que miedo se siente cuando el agua alcanza tu cuello,
cuando tu nariz no percibe aire.
Que miedo se siente el frió del metal en la piel,
cuando liquido purpura cubre tus manos.
Que miedo se siente el aire en la cara sin esperanza de tierra firme,
cuando las mariposas en el abdomen se vuelven cuervos.
Que miedo se siente cuando el amado no ama, cuando no te extraña.
viernes, 26 de junio de 2009
este sentimiento raro que embriaga, que cansa...
Este sentimiento raro, que me perturba de noche, que remueve la arena milagrosa que el buen señor amontona en mis parpados, inquieta mi pensamiento y nubla mi razón, cierra con candados pesados y oxidados mi corazón, amargo de no saber, cansado de fingir y de padecer, exausto de añorarte, frustrado de solo en sueños amarte.
Este sentimiento que embriaga, me quita la razón, venda mis ojos para que tropiece, oculta mis sonrisas y rompe mi risas; frágiles y con miedo a aparecer, sintéticas, reservadas solo para ocasiones muy importantes, asomadas en rendijitas polillentas, amargadas por el tiempo indefinido de un rato que las han obligado esperar, encantadas, inmóviles congeladas.
Este sentimiento pesado que cansa mis pies y consume mi aliento, que marchita mis ganas y finge mi atrevimiento, rompe mis huesos y ruñe mi pensamientos, solo esperando a que caiga muerto. Cuerpo inerte, solo, desafortunado ser que le ha tocado el privilegio de extrañarte, de quererte y condenado a jamás tenerte.
Para él que no olvido y me olvida.
miércoles, 24 de junio de 2009
cada arruguita
Solo me saludo de mano, simple, corriente saludo de mano, no hostilmente, no sofocado, apretado supo darle la fuerza necesaria, el movimiento perfecto y una coordinación impecable. Siguió una línea imaginaria de mi dedo índice, doblo en la arruguitas de la coyuntura de mi codo, trepo mi brazo, tropezó un poco en las formaciones óseas en la raíz de mi cuello y por fin subió a mi cara a mis ojos y reposo los suyos cansados de tan extenuante paraje. Estaba nervioso lo sé.
El recorrido de mi dedo al hombro me dio escalofríos, la sensación de choque eléctrico desde el comienzo de mis ideas al confín de mi cuerpo, sentí como se ponían en posición de firmes cada uno de mis vellitos obedeciendo su mirada como si fuera el comandante que los "titereteaba".
Me regalo una sonrisa tímida, nerviosa y frágil apenas se asomo, de esas sonrisas tan codiciadas tan esperadas. Dijo su nombre pero estaba tan concentrada, perdida en su mano derecha y todo lo que a ella le seguía, que no escuche, mientras me decía cosas con una importancia tan pobre, sonreía y mi mano seguía prisionera en aquella maravillosa cárcel de barrotes largos y con huellas dactiles, diseñada para mí.
Pude percibir lo húmedo de su palma, cuando le mencione mi nombre, me descubrí, delata por la inseguridad, cuando mi mano atacada por una enfermedad incurable y degenerativa convulsionaba. Me liberó por desgracia, no sin antes que sus yemas conocieran las líneas de mi mano, cada pliegue y arruguita, guardándola en su mente; para capturar mi mano después.
El recorrido de mi dedo al hombro me dio escalofríos, la sensación de choque eléctrico desde el comienzo de mis ideas al confín de mi cuerpo, sentí como se ponían en posición de firmes cada uno de mis vellitos obedeciendo su mirada como si fuera el comandante que los "titereteaba".
Me regalo una sonrisa tímida, nerviosa y frágil apenas se asomo, de esas sonrisas tan codiciadas tan esperadas. Dijo su nombre pero estaba tan concentrada, perdida en su mano derecha y todo lo que a ella le seguía, que no escuche, mientras me decía cosas con una importancia tan pobre, sonreía y mi mano seguía prisionera en aquella maravillosa cárcel de barrotes largos y con huellas dactiles, diseñada para mí.
Pude percibir lo húmedo de su palma, cuando le mencione mi nombre, me descubrí, delata por la inseguridad, cuando mi mano atacada por una enfermedad incurable y degenerativa convulsionaba. Me liberó por desgracia, no sin antes que sus yemas conocieran las líneas de mi mano, cada pliegue y arruguita, guardándola en su mente; para capturar mi mano después.
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